PARA COMPARTIR Y REFLEXIONAR…

PADRE NUESTRO MISIONERO

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PADRE NUESTRO Qué estás en la vida de todos los hombres y mujeres del mundo, que buscan justicia y la paz testimoniando con su vida tu rostro acogedor y misericordioso.

QUÉ ESTÁS EN EL CIELO Y en la historia de cada ser humano fortaleciendo nuestra esperanza.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE En todas las naciones de la tierra que te sientes como Padre cercano, compasivo, misericordioso y son tus hijos elegidos desde siempre.

HÁGASE TU VOLUNTAD Y no la nuestra ni la de aquellos que intentan dominar, explotar, acumular capital esclavizando a los pueblos, que se haga tu voluntad, que es proclamación de tu buena noticia al pobre, que es consuelo de los afligidos, que es luz para los ciegos; que es liberación y vida para los que padecen la violencia.

DADNOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA, El pan que se parte y se comparte en solidaridad también con aquellos que viven en la miseria. Dadnos el pan de tu palabra que alimenta e ilumina nuestras vidas y nos invita al compromiso liberador del mundo.

PÉRDONANOS SEÑOR Por habernos apartado de nuestros hermanos, perdónalos por la falta de fe que nos impide entregarnos para hacer tu voluntad, perdónalos por las veces en que nos quedamos callados y no somos dignos de tu denuncia a favor de la justicia; perdónanos y haznos personas capaces de perdonar.

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN De vivir en la individualidad de nuestros proyectos que no ayudan a construir familia, y permítenos ser instrumentos de tu anuncio de salvación a un mundo dominado por el poder y la violencia.

LÍBRANOS DEL MAL Qué quiere acabar con las ilusiones y esperanzas del mundo, y haznos mensajeros de tu amor Padre-Madre que renueva nuestra vida.

AMÉN

Sor Irene Stefani

Misionera de la Consolata  

irene y niño

 Anfo – Brescia (Italia) 22 de agosto de 1891
Ghekondi (Kenya) 31 octubre de 1930

¿Quien es la Hermana Irene Stefani?

Sor Irene es una de las primeras misioneras de la Consolata quien recorrió los senderos de la caridad heroica hasta entregar su propia vida por la difusión del Evangelio.

Ella el 19 de Junio de 1911, a los 19 años de edad, deja su pueblo natal, Anfo, en la provincia de Brescia (Italia), donde ya se le conocía como “el angel de los pobres”, y se dirige a Turín donde José Allamano, el fundador del Instituto de los Misioneros de la Consolata, aca­baba de dar inicio también a las Misioneras de la Consolata. El la recibe en el pequeño grupo de las primeras jóvenes deseosas de entregar su vida a Dios para la obra misionera.

Acabada su preparación, con confianza y humilde valenía, hacia finales de 1914, acepta con entusiasmo el mandato para las misiones de Kenya, conciente de las dificuldades que la esperan.

Su corazón no tiembla, porque està afianzado en Dios. El 29 de Enero de 1914, día de su consagración a Dios por la misión, Sor Irene habia condensado en pocas lineas su programa de vida:

 Sólo Jesús!

Todo con Jesús… Toda de Jesús…

Todo para Jesús / Nada para mí.

En Enero de 1915 llega al Kenya, experimenta la pobreza extrema, la fatiga, la soledad. Tiene que hacer el esfuerzo para aprender un idioma nuevo, penetrar en una cultura muy diferente, deshacer prejuicios. Sor Irene ensancha su corazón, para que en él encuentre espacio aquel mundo al que ella se entrega con todo su ser: es mujer humilde, llena de fe ardiente, de caridad intrépida y esperanza inquebrantable para anunciar que Jesús es el Hijo de Dios y el Salvador de la humanidad.

En 1915 a los pocos meses de haber llegado al Kenya, la primera guerra mundial hace sentir sus efectos en las colonias inglesas y alemanas e implica directamente numerosos misioneros y misioneras presentes en Africa Oriental.

A partir de Agosto de 1916, Sor Irene desarrolla la tarea de enfermera de la Cruz Roja en Kenya y Tanzania, en los grandes hospitales de campo levantados por los “carriers”, los trescientosmil y más indígenas movilizados por los ingleses para defender y ensanchar sus fronteras. Con piedad y abnegación pasa dias y noches en las grandes carpas donde se amontonan hasta dosmil enfermos y heridos. En aquellas miserables condiciones falta todo pero sor Irene suple a la falta de remedios y de asistencia médica multiplicando los gestos de caridad y con la cercania afectuosa y maternal a cada uno de esos po­bres jóvenes. “Esa hermana es un ángel”, se oye comen­tar alrededor.

A fines de la guerra Sor Irene vuelve al Kenya entre sus Agikuyus y se entrega totalmente a la obra de evangelización con inagotable espíritu apostólico. Ella llega a ser maestra, enfermera, partera, visitadora familiar y a todos lleva amor y gestos concretos de solidaridad. Tanto es así que la gente empieza a llamarla con cariño “Nyaatha”, que significa “la madre toda misericordia”.

Al cumplir 39 años de edad, frente a las necesidades incalculables de la obra misionera y siempre más conciente de su pequeñéz, Sor Irene siente la llamada interior a ofrecer a Dios el sacrificio supremo de su vida para el adviento del Reino. Tan sólo dos semanas después de su ofrecimiento, asistiendo a un enfermo de peste que muere entre sus brazos, contrae la misma enfermedad que en pocos días la lleva a la muerte, víctima de su caridad heroica.

Es el 31 de Octubre de 1930. En cuanto la dolorosa noticia de su muerte se difunde, la gente aturdida y consterna­da acude en masa a la misión para ver por última vez su rostro, superando el temor supersticioso hacia los muertos, aún muy arraigado en aquel tiempo.

Después de más  de medio siglo la Iglesia de Nyeri (Kenya) y la de Turín piden a la “Congregación de los Santos” en Roma que sean reconocidas las virtudes heroicas de Sor Irene Stéfani, para gloria de Dios y ejemplo a los fieles.

Sus restos, exhumados en 1995, reposan en la iglesia de la Consolata en Nyeri­Mathari (Kenya).

Después de la muerte, Sor Irene prosigue su itinerario misionero por los senderos del mundo y hace sentir todavía su presencia a todos los que la invocan.

Fuente: http://www.irenestefani.altervista.org/spagnolo/biografia_es.html

LA MISIÓN DEL LMC EN LA IGLESIA

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Respondiendo al llamado de la consolación, los LMC ‘Laicos Misioneros de la Consolata’ son personas que desde su cotidianidad se dan a la sociedad, mostrando la espiritualidad consolata que los caracteriza, y llevando a cabo las enseñanzas del beato José Allamano; haciendo de la misión adgentes su opción de vida.

Se perfilan como personas enamoradas del Reino, que ven y gustan de la acción de Dios en los pueblos y culturas, con un profundo respeto por el otro;  optan con decisión privilegiando los grupos humanos y lugares más difíciles donde están más necesitados del amor de Dios, además son seres conscientes de sus derechos y obligaciones como parte activa e integral de la Iglesia y de una sociedad.

Este año, se celebró la XIII Asamblea Nacional donde se renovó el compromiso laical, se brindó el espacio para evaluar, fortalecer los procesos, resaltar el perfil del laicado y sus compromisos. Así mismo, el ejercicio de reconocer las falencias y el cómo se van a sobrellevar las dificultades que se presenten al momento de ir a misión.

Con esta celebración se inspira la vocación misionera en el corazón de cada uno, y suscita al mismo tiempo en la Iglesia institutos que, bajo la acción del espíritu santo promueven en los laicos la diversidad de carismas y dones para el servicio; de esta forma están preparados, dispuestos a llevar al mundo la verdadera consolación que es Jesús.

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XIII ASAMBLEA NACIONAL LMC

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Los días 2 y 3 de julio de 2016, en Jamundí, acogidos por la comunidad de Cali, treinta laicos misioneros de la Consolata están reunidos para su XIII Asamblea Nacional laicos misioneros de la Consolata (LMC) de Colombia.

Con el lema “Los LMC, testigos de la misericordia del Padre”, asisten a la Asamblea laicos provenientes de las comunidades de Bogotá, Bucaramanga, Cali y Medellín; participan también un laico de Manizales para conocer el camino, dos sacerdotes y un religioso profeso de Teología de los misioneros de la Consolata, y una hermana misionera de la Consolata.

Primer día

Con la llegada de los participantes, la Asamblea inició con la oración guiada por los LMC de Cali. En seguida, iluminados por el lema, el P. Julio Caldeira compartió acerca de los LMC que deben reconocerse discípulos, testigos y misioneros de la misericordia de Dios desde el llamado que recibimos de Jesús y fortalecidos por el carisma de la familia Consolata, del cual los LMC son uno de los sujetos carismáticos, como lo son los padres y hermanos misioneros, las hermanas misioneras y los jóvenes misioneros.

Por la tarde el equipo de revitalización y reestructuración reflexionó acerca del perfil del LMC, sistematizado en el I encuentro continental americano del LMC realizado en 2010, en Brasil. Los cinco puntos del perfil son: devoción mariana, teniendo a la Virgen Consolata como Madre, modelo y guía; estar disponible a la misión ad gente como acción apostólica; asumir el laicado misionero de la Consolata como vocación ad vitam; estar dispuesto a la formación allamaniana, descubriendo a Jesús en el otro, dando testimonio de vida; compartir el carisma y la espiritualidad (oración, Eucaristía y espíritu de familia).

Seguidamente se realizó un trabajo en grupos por localidades y plenaria, reflexionando acerca de los retos que dejan a la vida y misión de LMC. Concluimos la jornada con la celebración eucarística preparada por los LMC de Bogotá y presidida por el P. Julio Caldeira, y un compartir misionero festivo organizado por la comunidad LMC de Cali.

Segundo día

Este día comenzó con la oración guiada por los LMC de Medellín. Por la mañana, se presentaron los informes del equipo coordinador y de las localidades de Medellín, Cali, Bogotá y Bucaramanga, bien como el bello compartir del testimonio misionero de Danmari Mujica (LMC venezolana que está actualmente en Sucumbíos, Ecuador).

Por la tarde el P. Venanzio Mwangi, imc, compartió acerca de la “espiritualidad misionera del laicado”, desde la importancia de tener una auténtica vida según el Espíritu, con el fin de asumir el compromiso que buscamos realizar a cada día. También se compartió el trabajo que se está llevando adelante por la Comisión de Revitalización y Reestructuración (CRR) recordando el camino de nuestra familia Consolata que está conformada por sacerdotes y hermanos, hermanas, laicos y jóvenes misioneros. La Asamblea fue clausurada con la celebración eucarística animada por la Pastoral Afrocaleña, presidida por el P. Venanzio, y con la renovación del compromiso misionero de cada LMC.

Como es propio del espíritu caleño, vivimos un verdadero encuentro festivo, donde agradecemos a toda la comunidad de Cali por la acogida y preparación de esta 13ª Asamblea. La próxima Asamblea será los días 1 y 2 de julio de 2017, en Bogotá.

Fotos en el facebook: Primer Día / Segundo Día

(Escrito por P. Julio Caldeira, imc / Fotos: Diana Benítez y Diana Arango)

FIESTA DE LA CONSOLATA EN ELMUNDO

  • Argentina:

“Las Primeras Comunidades rodearon a María con gran confianza y cariño. Este grupo sentía una profunda veneración por ella, no solamente por ser ella venerable, por tratarse de la Madre del Señor, sino porque ella misma se hacía reverenciar por su permanente comportamiento, lleno de dignidad, humildad y paz.
La humildad y la modestia envuelven permanentemente, como una atmósfera, la vida de la Señora. Ella nunca concentra la atención.
María siempre proclama y remite.
Remite al Otro.
Sólo Dios basta.”
“Llevamos el título de la Consolata “como un nombre y apellido.”

¡¡¡FELIZ DÍA DE LA CONSOLATA..FELIZ DÍA DE NUESTRA DULCE MADRE!!!

  • Brasil:

Queridos amigos e irmãos missionários

Neste dia tão festivo para a família da Consolata, nos unimos a todos missionári@s de todos os lugares para render graças a Deus pelo belo dom de nossa vocação missionária e de forma toda especial pelo nome que carregamos e prezamos como inspiração e fonte do carisma que o Bem Aventurado José Allamano deixou à Igreja.

Que o fruto da festa que hoje celebramos seja de consolação e libertação para este mundo tão necessitado de justiça e de paz.

Em nome dos LMC comunidade São Paulo

Luiz e Fátima

  • Colombia:

Hoy 20 de Junio nuestra Familia se reunio para celebrar la fiesta de nuestra señora la Consolata, y acompañando a la nueva dirección regional de los misioneros de la Consolata, Colombia-Ecuador-Perú.

Feliz fiesta de la Consolata mi hermanos y hermanas. Los misioneros renuevaron sus votos como misioneros y celebrando la fiesta de despedida con padre Lorenzo Ssimbwa que se va a Bogota teologicum. Gracias padre por tu servicio en este comunidad de Cali y feliz fiesta a todo en este gran fiesta de nuestra madre y reina

RETIRO ESPIRITUAL LMC CALI

Inicio con un canto al Espíritu Santo y las palabras de Pbro. Kennedy Kimathi en donde nos invitaba a  poner en manos de Dios y María Consolata este encuentro laical; de igual forma se hizo la invitación a Ferney Carabalí para que nos orientará en el primer tema: ‘’Qué es el discipulado’’ y estás son algunas reflexiones:

  • Para ti, ¿Jesús es discípulo?
  • Para ti, ¿Qué significa ser discípulo?

Discípulo es aquel que aprende pero también es aquel que viene a servir, como lo hacía Jesucristo, es una persona que piensa, actúa, hace, y se esfuerza por seguir sus pasos.

 

Pero, ¿por qué es tan difícil? Se nos hace más duro el caminar cuando nos dejamos vencer por nuestras limitaciones, y es allí cuando la obra de Dios no puede llegar a feliz término.

Debemos interiorizar si realmente conocemos a Jesucristo, y ¿cuál es la posición que tenemos como sus discípulos? ¿somos conscientes de lo que esto significa?

 

Un discípulo es quien aprende de la palabra del Señor, se interesa por conocer los evangelios y la huella que dejó, entonces debemos recordar nuestro compromiso con la misión ‘anunciar el mensaje con nuestra propia vida’.

 

  • ¿Cómo hacer para que las personas no decaigan en su compromiso laical?

Trabajando en la apertura y evitando la desnutrición espiritual, esto permite tener carácter, firmeza en nuestro compromiso, ya que servir al Señor no es una obligación si no una opción de amor verdadera.

 

Recordemos que estamos llamados a ser santos y para eso es necesario entender que el serlo sin cargar nuestra cruz no sería ningún sacrificio, reflexionemos a Lucas 14, 27.

 

  • ¿Qué significa negarse a sí mismo?

Reflexionemos acerca de nuestras acciones cotidianas que nos apartan de la misericordia y el amor de Dios.

 

  • Perfil del discípulo:

No está por encima del maestro (Mateo 10, 24)

Es como su maestro (Mateo 10, 25)

Es pescador de hombres (Mateo 4, 19)

Es manso y humilde de corazón (Mateo 11, 29)

Escucha al maestro (Lucas 10, 38-42)

Hace lo que manda su maestro (Juan 15, 14)

Hace discípulos (Mateo 8, 23)

Cree en Jesús y en sus palabras (Juan 2, 11)

En la segunda parte del retiro, el Pbro. Knnedy Kimathi interviene nuevamente para interiorizar en el misterio laical de la iglesia, el cómo hacer el apostolado, el testimonio del ser y el hacer, y cómo trabajar en comunión para perseverar en la vocación:

  • ¿Dónde podemos realizar nuestra misión?

En nuestra cotidianidad, empezando por nuestros hogares, espacios de trabajo y donde nos relacionemos normalmente, allí empieza nuestro trabajo de dar testimonio.

 

¡En la iglesia es importante que como LMC hagamos PRESENCIA, PARTICIPEMOS, COLABOREMOS ya que somos sujetos de cambio y NO objeto!

 

  • Para interiorizar:

¿Qué significa ser Laico Misionero de la Consolata?

Para ti, ¿Qué es la misión ad-gentes?

¿En que nos comprometemos? y evitemos los obstáculos

¿Busco en todas mis cosas servir a la iglesia?

¿Me alegro con las alegrías de los demás?

¿Me intereso por otros grupos?

¿Me cuesta aceptar a los demás en mi trabajo?

¿Hago presente mi carisma ante los demás?

¿Evito comentarios que hagan daño a otros?

¿Soy sensible a las injusticias?

¿Se me ocurren medios para hacer un mundo mejor?

En familia, ¿vivo con alegría mi vocación de ser LMC?

¿Encomiendo en mi oración la tarea apostólica de la iglesia?

En la tercera parte del retiro, concluimos con la eucaristía, agradeciendo al Padre de la vida por las bendiciones recibidas y la apertura en el caminar misionero de todos los LMC.

Un abrazo en Cristo.

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INAUGURACIÓN DE LA COMUNIDAD FORMATIVA IMC EN CALI

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Cali, Colombia.  Un barrio del suroriente de la ciudad: Unión de Vivienda Popular.  La casa pasa desapercibida en medio de las muchas diferentes del vecindario.  Esta noche los vecinos se sorprendieron de ver a tanta gente de la Parroquia Cristo Maestro, tanto misionero y nada menos que al arzobispo.

Mons. Darío de Jesús Monsalve vino a bendecir la casa donde se formarán 7 misioneros de la Consolata, provenientes de diferentes partes del mundo, en medio de las familias caleñas, con todas sus vicisitudes. Su vida será diferente a la que experimentarían en un seminario, más formal y en unas condiciones ideales distintas a las que requiere la misión.

Elmer Peláez de México, Iga Michael de Uganda, Rogers Kiwango de Tanzania, Américo Baptista de Mozambique, Sandrio Candido de Brasil, Oscar Hernández de Colombia y Kenneth Okoth de Kenia, son los 7 recién llegados.  Recibieron al arzobispo con 2 compañeros de Bogotá: Fiston Asobeapaane, de Congo, y Chege David, de Kenia, y los sacerdotes de misioneros de la Consolata que trabajan con la Pastoral Afro y la Parroquia de Cristo Maestro en Cali, junto a sacerdotes misioneros que trabajan en el norte del Valle y en Bogotá, el superior del Instituto, Angelo Casadei, y algunas parroquianas.

La sala de la casa de dos pisos sirvió de escenario para la celebración, con una mesa larga y símbolos sencillos del rito de bendición: agua bendita y un cirio.  El arzobispo bromeó con los formandos, bendijo la casa y agradeció a los misioneros por su trabajo y a la comunidad por su presencia.  Fue breve y sencilla, con el canto de “Tengo alma misionera” para animarla.  Todos salieron con prontitud hacia el templo parroquial a celebrar la eucaristía, presidida por el arzobispo, con toda la comunidad y concelebrada por los sacerdotes misioneros. El Evangelio de Mateo (9, 35-38) se centró en que la mies es abundante pero los trabajadores son pocos.  Monseñor celebró la presencia de la casa en el barrio y recalcó en la homilía la importancia de ser semilla dentro de la familia, así como lo hacen los misioneros donde llegan.  Los jóvenes se presentaron a la comunidad uno por uno y se tomaron, al final, la foto de familia.

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